Exposiciones Temporales

Los Picassos de Antibes


13.03.06 - 11.06.06

Los Picassos de Antibes fue una exposición inédita en España, constituida por una extensa selección de las obras picassianas más emblemáticas de la colección del Musée Picasso, Antibes, gran número de ellas nunca expuestas fuera de este museo. Entre éstas, se mostraron el mural La alegría de  vivir (1946), el lienzo El devorador de erizos de mar (1946) y la imponente escultura Cabeza de mujer con moño (1932). En total 73 piezas entre lienzos, planchas de fibrocementos, dibujos, esculturas y cerámicas que ilustran una etapa espléndida en la producción de Pablo Picasso. La muestra fue organizada por el Musée Picasso, Antibes; el Museo Picasso Málaga y el Museu Picasso, Barcelona, con la colaboración de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales.


Cuando en el verano de 1946, en una playa de la Costa Azul francesa, Picasso recibió la propuesta de utilizar una de las grandes salas del castillo Grimaldi de Antibes como taller, afirmó entusiasmado: “aquí no sólo voy a pintar para mí. Voy a decorar el museo”. La invitación provenía de Romuald Dor de la Souchère, conservador del entonces museo Grimaldi, quien dispuso para el artista la gran sala del segundo piso del castillo con todo lo que pensó que podría necesitar: caballetes, mesas, colores, pinceles y un colchón para que descansara.

Comenzó así lo que el propio Picasso calificaría de “aventura” y cuyo resultado fue una serie de pinturas y dibujos, realizados sobre soportes muy poco usuales —debido en parte a la escasez de materiales tras la Segunda Guerra Mundial— y que reflejaban la atmósfera de joie de vivre propia de un país de nuevo libre. A estos trabajos, el artista añadiría más tarde esculturas, obra gráfica y cerámica, origen del que sería el primer museo de Francia consagrado al artista, oficialmente inaugurado en 1966 como Musée Picasso. 

Estas obras plasman el reencuentro del artista con la cultura mediterránea que lo acunó. Al respecto, Dor de la Souchère explicó: “Antibes, en el Mediterráneo occidental, es la primera colonia griega del lado de la aurora. Está situada en la órbita de una ruta marítima que los hombres del siglo XVI llamaban ‘El camino por las islas’, cuya última escala es Málaga, la última colonia griega del lado de poniente”. 

Este retorno supone para la obra picassiana una vuelta a la naturaleza, a los mitos de la antigüedad, que llenan las pinturas de faunos, sátiros y centauros. Del mismo modo, frutos de la tierra, del mar y animales, como sandías, erizos y cabras, están presentes en unas composiciones que también hacen referencia a las formas femeninas que tanto fascinaron a Picasso durante toda su vida.

Formas y materiales
Tal y como él mismo comentaría, en estos trabajos la luz blanca de Antibes produce una exaltación de las formas en detrimento de los colores, lo que da lugar a construcciones muy marcadas por la geometría, que exploran los volúmenes y parecen ir más allá de los límites del cuadro. A veces, la búsqueda de una cierta simetría y la pureza de las líneas evocan un sentimiento que conecta con la arquitectura pétrea del propio castillo Grimaldi.

Los materiales utilizados por Picasso en este momento son muy diversos, ya que él quiso valerse de los que disponía en su entorno, consciente del peligro que suponía para la conservación de las obras la proximidad con el mar. Por este motivo, recurrió en gran parte de éstas a superficies resistentes como placas de contrachapado o de fibrocemento, así como Ripolin. Este tipo de pintura industrial, utilizada para barcos, ya había sido empleada por Picasso en los años treinta y estaba desaconsejada para lienzo, lo que no impidió que de nuevo la empleara sobre pequeñas telas para hacer naturalezas muertas y retratos. Debido a que la superficie de la pintura secaba antes que su fondo y a la humedad del ambiente, el Ripolin producía unos pliegues en la tela que eran muy apreciados por el maestro.

Fotografías de Michel Sima
La exposición Los Picassos de Antibes incluyó una selección de fotografías del artista polaco Michel Smajewski, más conocido como Michel Sima. Las imágenes, procedentes asimismo de la colección del Musée Picasso, Antibes, fueron realizadas al artista malagueño mientras éste trabajaba en la localidad francesa y constituyen un documento artístico e histórico que muestra el contexto en el que las obras fueron realizadas.

Michel Sima (Polonia, 1912-Francia, 1987) llegó a París en 1929, atraído por la efervescencia artística de la ciudad. Allí estudió y entabló numerosos contactos, entre los que se encontraba el escultor ruso Ossip Zadkine, con quien trabajó en 1934, y el propio Picasso. Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo preso en el campo de concentración de Auschwitz. Tras su liberación, en 1946, Sima propició el encuentro en la playa entre Picasso y Dor de la Souchère, quien habría de proponer al maestro el uso de parte del castillo Grimaldi como taller. 

Catálogo y comisarios
El catálogo bilingüe editado para la ocasión incluye textos en español e inglés del director y actual conservador jefe del Musée Picasso, Antibes, Jean-Louis Andral, y del que fuera conservador del antiguo museo de Antibes Romuald Dor de la Souchère, conservados en el archivo del Musée Picasso, Antibes. En él están reproducidas a color y debidamente  documentadas todas las piezas que reúne la exposición. 

Los Picassos de Antibes fue comisariada por la directora del Museu Picasso, Barcelona, Maria Teresa Ocaña, y el director del Museo Picasso Málaga, Bernardo Laniado-Romero. Tras su exhibición en Málaga, la exposición viajó al Museu Picasso, Barcelona.

Actividades paralelas
Coincidiendo con la exposición, el Museo Picasso Málaga organizó junto a la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, adscrita al Ministerio de Cultura, el ciclo de conferencias Picasso y el Mediterráneo, en el que reconocidos expertos en la obra de Pablo Picasso profundizaron en la relación del artista malagueño con el mar Mediterráneo que lo vio nacer y morir. Entre éstos se encontraron Robert Rosenblum y Kenneth Silver, ambos de la Universidad de Nueva York, así como el director del Musée Picasso, Antibes, Jean-Louis Andral, la directora del Museu Picasso Barcelona, Maria Teresa Ocaña, el profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, Eugenio Carmona y Natasha Staller, profesora de Historia del Arte del Amherst College.

Los Picassos de Antibes fue asimismo el tema principal de las Charlas en el Museo, ofrecidas de forma gratuita por el Departamento de Educación todos los jueves a las 18.00 horas, así como de las visitas escolares que acudieron a la pinacoteca.

Del mismo modo, durante estos meses, la Sala de Proyección del MPM mostró la película Picasso: joie de vivre, dirigida por Jacques Berthier en 1946. El film ilustra durante 12 minutos el trabajo de Picasso en el castillo medieval de Antibes. 

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  • <b>Pablo Picasso.<i> La cabra</i>, 1946.<br> Musée Picasso, Antibes © Photothèque du musée Picasso, Antibes<br><br><br></b>
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