Exposiciones Temporales

La escultura tardía de Picasso: Mujer.
La Colección en contexto


11.05.2009 -30.08.2009

'La escultura tardía de Picasso: Mujer. La colección en contexto' fue parte de la serie de exposiciones que tiene como fin situar histórica y artísticamente obras seleccionadas de los fondos del MPM. La escultura de chapa recortada Mujer (1961), donada por Christine Ruiz-Picasso, fue la protagonista de esta muestra, que reunió cerca de 40 obras realizadas por Picasso en diferentes momentos de su vida, como siluetas de papel recortadas cuando era niño, construcciones cubistas o pinturas y esculturas de su última época. Además, incluyó pinturas y dibujos de diversos períodos de Picasso así como tres importantes esculturas de Julio González y un mágico decoupage de Henri Matisse a través de los cuales se estudió el diálogo existente entre la obra de estos tres grandes artistas.

A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre Picasso y del ingente número de exposiciones sobre el artista, en muy raras ocasiones las esculturas de su última época han sido objeto de estudio. Por este motivo, este exposición fue prácticamente la primera vez en la que se examinaron a fondo estas esculturas y se mostraron en el contexto de sus orígenes. Estuvo comisariada por Elizabeth Cowling, reconocida internacionalmente como una de las principales autoridades en Picasso. Cowling es catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Edimburgo, en la que ha desarrollado una intensa actividad investigadora orientada principalmente al estudio del arte europeo del siglo XX y, en particular, de la obra de Magritte, Matisse y Picasso.

Mujer
, la escultura
Mujer, la fascinante pieza en torno a la cual giró la exposición, es una escultura realizada en 1961 en chapa recortada, estructurada en tres paneles diferenciados, doblada y pintada en blanco, basada en la maqueta en papel que Picasso recorta en el mes de enero del mismo año. Esta obra pertenece al grupo de esculturas -- más de un centenar creadas entre 1961 y 1962 – con el que Picasso da por finalizada su revolucionaria e innovadora carrera como escultor. Cuenta Lionel Prejger, el colaborador de Picasso en la realización de estas esculturas,  que, tras aceptar la propuesta del artista de trabajar juntos, éste le confesó: “voy a poder hacer realidad un sueño que tenía hace mucho tiempo. Convertir en objetos duraderos esos papelitos dispersos por todas partes”. 

A partir de 1964 Picasso ya no crea nuevas maquetas de papel o cartón, ni tampoco piezas modeladas o construidas, si bien autoriza al artista noruego Carl Nesjar a que traslade a tamaño monumental determinadas esculturas suyas. La colaboración con Nesjar se mantuvo hasta muy poco antes de la muerte de Picasso, aunque el artista no llegó a ver in situ estas esculturas. Durante la exposición, en la sala XII del MPM se pudo ver una selección de fotografías que ilustran la colaboración entre ambos artistas.
 
 
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