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El Lissitzky. La experiencia de la totalidad
23.06.14


El Museo Picasso Málaga presenta 'El Lissitzky. La experiencia de la totalidad', una muestra que reúne la obra uno de los artistas más influyentes y experimentales de las vanguardias y cuya última exposición en nuestro país tuvo lugar hace ya catorce años.

23 junio – 24 septiembre 2014

En un mundo en transformación, la trayectoria de este arquitecto, pintor, diseñador gráfico, diseñador de exposiciones y fotógrafo, parte de sus primeras ilustraciones a principios del s. XX,  recorre  la experimentación de las vanguardias y finaliza con sus trabajos al servicio de la Unión Soviética.

Para la ocasión se ha instalado en el Museo Picasso Málaga una reproducción del Prounenraum que Lissitzky creó en 1923 para la Gran Exposición de Arte de Berlín. Más de 130 pinturas, fotografías, libros ilustrados, revistas, películas y diseños arquitectónicos conforman esta exposición comisariada por Oliva María Rubio y coproducida por el Museo Picasso Málaga, junto con el MART. Museo d’arte moderna e contemporánea di Trento e Rovereto, Fundació Catalunya-La Pedrera, Barcelona y La Fábrica, Madrid.

El Lissitzky (Eliezer Markóvich Lissitzky, Rusia 1890-1941), es uno de los artistas más influyentes, experimentales y controvertidos en el periodo de entreguerras de la primera mitad del siglo XX. Lissitzky afrontaba el arte como una respuesta a las exigencias de su tiempo, un tiempo de crisis y cambios profundos, un tiempo de fe en la industria y la revolución. Y lo hizo rompiendo barreras entre las disciplinas y conectando las artes plásticas, la arquitectura y el diseño. 

Nacido en el seno de una familia burguesa hebrea, este arquitecto, pintor, diseñador gráfico, diseñador de exposiciones y fotógrafo, trabajó con los sóviets tras la Revolución de Octubre de 1917, con el arte de vanguardia europeo en los años veinte y como propagandista del régimen estalinista en la década de 1930, hasta su muerte en 1941. Lissitzky contribuyó al desarrollo del suprematismo junto a Kazimir Malévich y del constructivismo posteriormente. El Lissitzky inventó su propia expresión artística que denominó Proun y su obra encontró fuertes conexiones fuera de Rusia, tanto en el trabajo del grupo De Stijl en Holanda, como en las enseñanzas de la Bauhaus en Alemania.

Oliva María Rubio, comisaria de esta exposición, nos muestra un Lissitzky multidisciplinar para quien trabajo y arte estaban inextricablemente unidos y al artista que creó con todo tipo de medios y “conectó países y culturas, las disciplinas de arte, arquitectura y diseño, el Este con el Oeste”.  

El revolucionario
Tras la Revolución de Octubre en 1917, fue invitado por el pintor Marc Chagall para dar clases en el Instituto de Arte Popular de Vítebsk. Allí, junto con sus alumnos y el colectivo suprematista UNOVIS se implicó en todo tipo de actividades de agitación apoyando al ejército revolucionario mediante trabajos de propaganda que colocaban en tranvías y en edificios. En esos primeros años de la revolución el arte innovador tuvo el apoyo oficial, ya que se pretendía eliminar un arte burgués - considerado decorativo y elitista - y potenciar la nueva cultura proletaria. El Lissitzky, que tenía un concepto social y colectivo del arte al igual que el impulsor del suprematismo Kazimir Malevich, contribuyó a la concienciación de las ideologías del nuevo régimen con un nuevo leguaje abstracto y geométrico.

A partir de 1921, sus viajes entre la URSS y Europa fueron constantes, especialmente a Alemania en donde se había licenciado en ingeniería arquitectónica en 1914, promoviendo así las ideas y el arte soviético y recogiendo a su vez las tendencias y novedades de la cultura occidental. Se relacionó y trabajó con personalidades del mundo del arte y con los principales artistas de vanguardia: Albert Gideon Brinkmann, Ludwig Mies van der Rohe, Le Corbusier, Raoul Hausmann, Hannah Höch, Hans Arp, Theo van Doesburg, László Moholy-Nagy… Con motivo de sus viajes a Europa, El Lissitzky organizó exposiciones, impartió conferencias, diseño portadas de revistas como Broom y Wendingen, ilustró libros y dio a conocer su obra.

El artista
Miembro activo de varios grupos de artistas e imbuido con el constructivismo, Lissitzky desarrolló su propio concepto artístico a través de pinturas, grabados y dibujos a los que denominó Proun (Proyectos para la afirmación de lo nuevo), concebidos como un cruce de vías entre la pintura y la arquitectura. Conformados por elementos geométricos bi y tridimensionales, a menudo estaban representados de forma axonométrica, mediante proyecciones obtenidas a través de varios ejes, desafiando las relaciones espaciales y la gravedad. Sus obras Proun le inspiraron también para diseñar arquitecturas, vestuario, maquinaria y escenografías.

Para la ocasión, se ha instalado en el Museo Picasso Málaga una reproducción del Prounenraum que Lissitzky creó en 1923 para la Gran Exposición de Arte de Berlín, un proyecto que llevaba a las tres dimensiones sus investigaciones sobre pintura fusionadas con sus estudios sobre arquitectura. Se trata de un espacio de 3,20 x 3,64 x 3,64 metros que materializa la expresión tridimensional del concepto espacial de los prounen. El Prounenraum ofrece al visitante una experiencia visual en la que participa activamente pues condensa la búsqueda de lo que las vanguardias utópicas de la década de 1920 denominaron “la experiencia de la totalidad” en la que arte y vida se integran.

El constructor
En la década de 1920 y tras conocer en Alemania a muchos artistas de vanguardia europeos, especialmente dadaístas y miembros de De Stilj, El Lisisitzky se empieza a interesar por la fotografía, realizando experimentos y composiciones múltiples y a centrarse en proyectos que combinaban lo fotográfico con lo arquitectónico. En una carta de 1924 a su mujer, Sophie Küppers, afirma: “el cuadro se ha derrumbado junto con el viejo mundo que lo creó. El mundo nuevo no necesitará cuadritos. Si necesita un espejo, ahí tiene la fotografía y el cine”.

Durante su convalecencia en Suiza en 1924, para intentar recuperarse de una tuberculosis, se acrecentó su interés por la fotografía. De esta época datan los retratos múltiples de Hans Arp y Kurt Schwitters, varios fotomontajes, fotografías publicitarias y su famoso autorretrato, El constructor, que a raíz de su publicación en la portada de la revista Foto-Auge se convirtió en el símbolo del arte de los años 20: la imagen de su mano sosteniendo un compás sobre sus ojos es una metáfora de la moderna creatividad que combina la tecnología y el intelecto. La fotografia vanguardista de Lissitzky diversificó técnicas y procedimientos: utilizó impresiones dobles, experimento con cianotipos, fotografías y fotomontajes, aplicando estos recursos a ámbitos tan diversos como la publicidad, el cartelismo, las publicaciones y las construcciones.

Tras su regreso a Moscú en 1925, se vuelca en su verdadera pasión, la arquitectura. Se presentó a diversos concursos y realizó numerosas propuestas, como la de Wolkenbügel, un rascacielos horizontal que contradecía la imperante verticalidad. Aunque nunca ninguna de sus propuestas arquitectónicas llegó a realizarse, emprendió paralelamente una gran variedad de proyectos desde planificación urbana, diseño de muebles hasta el diseño de exposiciones y escenografías. Así, diseñó los montajes de las grandes exposiciones que se realizaron fuera y dentro de la Unión Soviética entre 1927 y 1930, en los que hacía concluir sus principales inquietudes: la arquitectura, la tipografía, la narración y el movimiento.

El tipógrafo
Lissitzky está considerado el precursor de la tipografía moderna y sus aportaciones en este campo fueron importantes y decisivas. Involucrado con el movimiento nacional ruso para el resurgimiento de la cultura judía, sus primeros trabajos ilustraban libros en yiddish. Durante toda su carrera trabajó en el diseño de publicaciones y revistas, convirtiéndose en uno de los pioneros del diseño moderno de libros. En sus composiciones tipográficas, tendía a dar predominancia a la letra inicial, utilizando fuentes fácilmente disponibles y tipos móviles.

Los últimos diez años de su vida se involucró en la divulgación de los logros de la modernización de la Unión Soviética realizando trabajos de propaganda. A partir de 1930 y hasta su muerte en 1941, El Lissitzky diseñó diversas diversas publicaciones para el Estado soviético, entre las que destaca su trabajo en la revista URSS en Construcción. Su mujer Sophie Küppers, historiadora de arte y artista, colabora activamente en esta nueva etapa. Esta revista fue unos de los principales medios para mostrar en el extranjero y en el propio país los avances que favorecían la imagen de la Unión Soviética, especialmente los relacionados con la industrialización. Editada inicialmente hasta en cinco idiomas, incluido el español, cada número estaba dedicado a un tema concreto que decidía un consejo editorial formado por escritores, fotógrafos y diseñadores. En los diecisiete números que diseñó El Lissitzky – algunos de los cuales pueden contemplarse en el Museo Picasso Málaga- utilizó todo tipo de recursos para contribuir de manera eficaz al carácter propagandístico de la revista. Son comunes los recortes circulares, las disposiciones en diagonal y las superposiciones, las páginas desplegables y medias páginas que rompen el ritmo de la lectura. Sus fotomontajes, las bandas para dividir secciones, las imágenes yuxtapuestas, el uso de diversos tipos de papel, negritas, las letras de gran tamaño son parte del lenguaje épico, narrativo y visual que constituye el legado gráfico y tipográfico de El Lissitzky.

Catálogo y seminario
La publicación – editada en español, inglés, italiano y catalán – es una coedición de las cuatro instituciones organizadoras: Museo Picasso Málaga, MART, Fundació Catalunya-La Pedrera y La Fábrica. Encuadernada en tapa dura y profusamente ilustrada, sus 200 páginas incluye reproducciones de las obras que conforman la muestra y recoge textos de Olivia María Rubio, comisaria y directora artística de La Fabrica; José Lebrero Stals, director artístico del MPM; Valery Dymshits, profesor de la Universidad Europea de San Petersburgo; Víctor Margolín, profesor de la Universidad de Illinois; e Isabel Tejeda Martín, profesora de la Universidad de Murcia. Incluye asimismo parte de la correspondencia que El Lissitzky cruzó con Theo van Doesburg o Le Corbusier, entre otros célebres creadores.

El ciclo de conferencias que se desarrollará en paralelo a la inauguración de la exposición contextualizará la figura y el trabajo artístico de uno de los creadores más significativos de las vanguardias rusas. En dos sesiones, la comisaria de la exposición, Oliva María Rubio, así como expertos como Juan Pablo Fusi, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, Juan José Lahuerta, Jefe de Colecciones del Museo Nacional de Arte de Cataluña y Willem Jan Renders, Conservador de Arte ruso del Van Abbemuseum de Eindhoven, reflexionarán en torno al contexto histórico, social, político, económico y cultural en el que se formó y desarrolló la figura de Eliezer Lissitzky, y sobre el desarrollo de un trabajo del que una de sus características más definitorias sea posiblemente el ser multidisciplinar y transversal, y la influencia del mismo en el arte de sus contemporáneos, con especial hincapié en la que tal vez sea una de sus más importantes aportaciones como creador, los Prounen.

Martes 24 junio, 19:00 h
Lenin, Trotsky, Stalin: tres que hicieron una revolución

Juan Pablo Fusi, catedrático de Historia Contemporánea. Universidad Complutense de Madrid.
La conferencia estudia, a través de los perfiles biográficos de los tres principales líderes de la Revolución soviética de 1917, el hecho mismo de la revolución, la construcción del régimen soviético y la deriva del mismo hacia la dictadura estalinista; y junto con ello, la transformación de la antigua Rusia en un gigante industrial y militar

El Lissitzky y su tiempo. El artista global
Oliva María Rubio. Comisaria y directora artística de La Fábrica. Madrid.
Eliezer Markóvich Lissitzky fue un artista multidisciplinar y comprometido con su tiempo: Pintor, diseñador gráfico, arquitecto y fotógrafo, traspasó las barreras entre las disciplinas artísticas y conectó el arte, la arquitectura y el diseño. La conferencia hará un recorrido por la obra del artista, abordando todas las disciplinas en las que se involucró

Miércoles 25 junio, 19:00 h
La mano, el ojo y el compás

Juan José Lahuerta. Jefe de Colecciones del Museo Nacional de Arte de Cataluña
El Lissitzky se autorretrató en diversas ocasiones. En algunos de esos autorretratos se producen interesantes superposiciones: la mano, el ojo, un compás... En términos parecidos también encontramos superposiciones de ese tipo en Alexander Rodchenko o Dziga Vertov. La conferencia se propone indagar en las relaciones contemporáneas e históricas de esos motivos

El Prounenraum de Lissitzky. Entre la composición y la construcción
Willem Jan Renders. Conservador de Arte ruso. Van Abbemuseum. Eindhoven
Se reflexionará sobre el génesis y desarrollo del Proun room de Lissitzky y las ideas que subyacen bajo el proyecto, con especial atención  a las posibles fuentes de inspiración de este trabajo rompedor, así como las primeras reacciones de sus colegas y críticos. También se reflexionará sobre la reconstrucción del Proun room de Jean Leering, antiguo director del Van Abbemuseum

La exposición será asimismo el tema central de las visitas guiadas tituladas Charlas en el Museo, que tienen lugar los jueves a las 18.00 h. Para participar, tan sólo es necesario inscribirse en la Taquilla, pues la visita es gratuita con la adquisición de la entrada. 

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<b>El Lissitzky (1890-1941)
El constructor (Autorretrato)
1924
Gelatina de plata, 11,6 x 12,1 cm
The Getty Research Institute, Los Angeles</b> El Lissitzky (1890-1941) El constructor (Autorretrato) 1924 Gelatina de plata, 11,6 x 12,1 cm The Getty Research Institute, Los Angeles