Y el tapiz se hizo arte moderno

K.L.H. Wells

¿Sigue vigente el clásico debate entre las llamadas «alta» y «baja» cultura? ¿En qué términos se llevan a cabo las colaboraciones entre artistas y artesanos en la producción de objetos seriados? ¿Hasta qué punto estas obras de arte se conciben para ser utilizadas en la vida diaria? Poniendo la atención en cuestiones genéricas y en casos concretos, el objetivo del seminario Picasso y las artes aplicadas es abordar las problemáticas actuales que se derivan entre el arte validado convencionalmente por el museo y las artes aplicadas. Para ello, se parte de un conocimiento más preciso sobre el interés de Pablo Picasso y de otros artistas por la obra seriada.

Durante la posguerra, artistas franceses, marchantes y funcionarios gubernamentales promovieron el tapiz como un medio del arte moderno en un movimiento conocido como la renaissance de la tapaisserie. Pablo Picasso fue uno de los artistas más prolíficos en esta recuperación de los tapices. Éstas obras, realizadas por Jacqueline de la Baume-Dürrbach y encargadas por el coleccionista estadounidense Nelson Rockefeller, reproducían pinturas realizadas previamente por el artista. Este artículo explora la relación entre Picasso, Rockefeller y de la Baume-Dürrbach en la concepción producción y recepción de original y copia, modelo y obra finalizada.

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